Mostrando entradas con la etiqueta energia nuclear. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta energia nuclear. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de marzo de 2011

Centrales nucleares en España



En España ya hemos tenido una muestra de la peligrosidad de la energía nuclear tras el accidente nivel 3 (según la escala de INES “accidente importante”) producido en 1989 en el reactor de Vandellós I. Si bien no se produjo fuga de radioactividad al exterior, éste que debió ser clausurado y permanecerá en estado de latencia hasta 2028, cuando recién podrá desmantelarse el reactor. Otros incidentes se han registrado en las centrales de Asco I, Vandellós II, Trillo y Cofrentes.

Debido a la posibilidad siempre latente de que ocurra un accidente y sumado esto al grave problema de los desechos radioactivos que se producen debido a esta actividad, son muchos los ciudadanos y organismos que protestan contra el uso de este tipo de fuentes energéticas. En su reclamo, piden la desmantelación de las centrales nucleares en España, suplantando su producción por energías renovables limpias.

La energía nuclear es el origen del 20% de la electricidad producida en España, a través de 6 centrales nucleares actualmente en trabajo, dos de las cuales (Ascó y Almaraz) cuentan con dos reactores. Repasamos alguna información básica sobre las centrales nucleares en España:

Central Nuclear de ALMARAZ:

Está ubicada en Almaraz (Cáceres), junto a los pantanos del río Tajo. Posee dos reactores de agua ligera a presión (PWR). Tiene una potencia de 980 MWe (Almaraz I) y 984 MWe (Almaraz II).

Central Nuclear de ASCÓ:

Ubicada en Ascó (Tarragona), junto al río Ebro. Posee 2 reactores PWR con una potencia de 1032,5 MWe (Ascó I) y 1.027,2 (Ascó II). Su autorización de explotación vence en octubre de este año. En 2007 se produjo un accidente de nivel 2, una fuga radiactiva en el reactor de Ascó I, que no fue notificada por la empresa y por el que se le impuso una alta multa y hay una causa penal abierta.

Central Nuclear de COFRENTES:

Ubicada en Cofrentes (Valencia), en el embalse Embarcaderos, río Júcar. Tiene un reactor de agua ligera en ebullición (BWR), con una potencia de 1.096 MWe. Está en revisión la prórroga de la autorización de explotación, que vence el 20-03-2011, luego del incidente en Japón.

Central Nuclear de TRILLO:

Ubicado en Trillo (Guadalajara), a orillas del Tajo. Posee un reactor PWR con potencia de 1.066 MWe. En 1992 registró un incidente nivel II que afectó parte del elemento del sistema de refrigeración de emergencia.

Central Nuclear de GAROÑA:
Se encuentra en Santa María de Garoña (Burgos), en el río Ebro. Posee un reactor BWR con una potencia de 466 MWe.

Central Nuclear de VANDELLÓS II:
Está ubicada en L’Hospitalet del Infant (Tarragona), a orillas del mar Mediterráneo. Cuenta con un reactor PWR con potencia de 1.087,1 MWe. Se produjo dos fugas de agua en 2004 y 2005, que llegó a nivel 2.

Energia Nuclear ya no es economicamente conveniente



La energía nuclear, lo sabemos, presenta un factor inherente de riesgo de producir graves daños tanto ambientales como a la salud humana, y el accidente en Fukushima (Japón) lo ha hecho evidente para todos. Pero además de eso, a esta altura de la situación invertir en nuevas centrales nucleares ya no es económicamente rentable, tal como lo afirmó en un informe especial la cadena de noticias CNN (Estados Unidos).

Los nuevos reactores nucleares son fenomenalmente costos, puesto que deben poseer una tecnología sumamente sofisticada, a través de la cual el reactor sea capaz de resistir cualquiera de los numerosos riesgos inherentes a la generación de energía nuclear. Según lo reveló CNN, se trata de un costo aproximado de 10.000 millones de dólares por cada reactor.

Puesto que las energías renovables como la solar o la eólica han alcanzado ya una eficiencia energética y una capacidad de respuesta a la demanda, esto nos permite pensar en un modelo energético donde éstas reemplacen a la energía nuclear, y a un costo muchísimo menor.

domingo, 7 de marzo de 2010

Accidente de Chernóbil

El accidente de Chernóbil se produjo el 26 de Abril de 1986. Sabemos que falta bastante aún para que se cumplan los veinticuatro años de la fecha del lamentable accidente. No obstante, preferimos anticiparnos un poco a la fecha porque, desde Erenovable, siempre estamos destacando la importancia de las energías renovables y de las energías limpias y nos parece que merece la pena que este acontecimiento se mantenga vivo en el recuerdo para seguir luchando contra toda energía destructiva. No en vano Greenpeace se manifiesta en contra de la energía nuclear.

chernobil Imagen: Carl Montgomery

El sábado 26 de abril de 1986, el reactor nuclear Nº 4 de la central de Chernóbil explotó a causa de varios errores humanos, liberando una nube radioactiva en la atmósfera. habíamos tenído una experiencia de este tipo en 1979, pero a muy baja escala, con la fusión parcial del reactor Nº 2 de Three Mile Island en los Estados Unidos. Pero, en el caso de Chernóbil, por primera vez en la historia de la energía atómica, el mundo pudo concienciarse del horror que puede llegar a ocasionar la energía nuclear cuando está mal controlada. Las consecuencias son muy similares a las que podría llegar a producir una bomba atómica y contaminar a todo un continente en diferentes grados.

incendio_chernobyl Imagen: Google

La central nuclear se sitúa en Ucrania a 16 km de la frontera sur de Bielorrusia, a 110 km al noroeste de Kiev y a 670 km al sudeste de Moscú. La primera reacción fue la explosión en el fondo del reactor, donde la temperatura era más elevada, aproximadamente de 2500°C. El uranio fundido a 1130°C, se transformó rápidamente en un “magma” viscoso radiactivo que destruyó el contenido y todo aquello se mezcló, a su vez, con otras sustancias de alta peligrosidad.

imagensatelital Imágen satelital Chernóbil

Según los estudiosos del accidente de Chernóbil, la explosión lanzó escombros del edificio y del reactor hasta casi 9 km de altura, afectando probablemnte la composición de la estratófera. Un 30% del combustible del reactor se esfumó por los alrededores de la central y del 1 al 2% (unas 50 toneladas de gas radioctivo) fueron expulsados a la atmósfera, el equivalente a 200 veces más de lo que afectó a Hiroshima. En los diez años que siguieron al desastre de Chernóbil, de 0,5 a 1% del combustible restante se dispersó en el aire en forma de gas radioactivo en 100 metros alrededor de la central nuclear.

Aunque sabemos que faltan días aún para que se cumplan 24 años del accidente de Chernóbil, deseábamos recordar el episodio porque creemos que nuestro planeta no se merece ser atacado por energías sucias y contaminantes.

sábado, 26 de septiembre de 2009

La biomasa forestal podría producir el 75% de la electricidad que aporta la energía nuclear

Miguel Trossero y Álvaro Picardo no han parado de ofrecer datos y cifras que hablan de las posibilidades reales que tiene la bioenergía basada en la industria forestal. El primero, que solo se aprovechan 20 millones de metros cúbicos de madera al año, cuando la cifra podría alcanzar, con una explotación sostenible, los 50 millones. Este escaso 40% contrasta con la media del 65% que presenta Europa. “Si se aprovecharan los 30 millones de metros cúbicos restantes, la energía generada supondría el 75% de la que produce la nuclear al año en España”, sentenciaron ambos.
Los dos expertos han mantenido un encuentro con la prensa esta misma mañana en el marco del 5º Congreso Forestal Español, que se celebra del 21 al 25 de septiembre en Ávila, para responder a tres preguntas fundamentales: ¿hay posibilidad de obtener madera para usos energéticos?, ¿cuánta se puede llegar a extraer con los medios actuales? y ¿se puede poner en el mercado y ser competente con otros combustibles? Sí a todo, y con argumentos, pero también solicitando colaboración.

Un PER cicatero con la biomasa forestal
Para Miguel Trossero, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “uno de los grandes retos del sector forestal español es apostar por este tipo de producto, que requiere de políticas adecuadas e incentivos y ayudas para aprovechar este potencial”. Álvaro Picardo, experto en biomasa forestal de la SECF, aclaró que “en España disponemos de políticas y planificación, pero esto no despega y es imprescindible darle un impulso, porque el Plan de Energías Renovables es un poco cicatero en las ayudas a este tipo de producto energético”.

Menos dudas hay sobre la rentabilidad y competitividad de los combustibles forestales. Para Álvaro Picardo, además de las ventajas ambientales derivadas del balance nulo de emisiones y fijación de CO2, la bioenergía “permite un ahorro considerable en la factura de combustibles para calderas familiares o de comunidades de vecinos, entre el 30 y el 40% con respecto al gasoil, y encima es una magnífica herramienta de creación de empleo, principalmente rural”.

A la hora de enumerar las ventajas sociales y económicas, ambos volvieron a sacar las calculadoras: un millón de toneladas de madera que sustituya al petróleo genera 4.000 nuevos puestos de trabajo; de ellos 1 es en la planta generadora y 3 en la gestión y obtención del recurso en el monte. Uno y otro coincidieron en afirmar que “producir la misma energía con biomasa o con petróleo supone un 25% menos de inversión y crea de 5 a 10 puestos de trabajo permanentes”. Para Miguel Trossero “es una oportunidad de transferir inversiones al mundo rural y no al exterior, con la compra de combustibles fósiles más contaminantes, como el petróleo”.

Más información:
www.congresoforestal.es

domingo, 20 de septiembre de 2009

Alemania: ¿Energía nuclear? Sí, tal vez

Reflejando el sol matinal como un lago de hielo negro, los paneles solares en los bosques tupidos de la frontera de Brandeburgo con Polonia ofrecen una vista fugaz de un sueño alemán de un futuro construido en base a energía limpia. Aquí, en Lieberose, la segunda planta de energía fotovoltaica más grande del mundo captura la luz matinal para producir la electricidad suficiente como para abastecer a una localidad de unos 15 mil hogares.

Hileras brillantes de celdas solares como estas, molinos de viento que dan vuelta lentamente y otras fuentes renovables ya proporcionan alrededor del 15% de la electricidad de Alemania, lo que hace de este país un líder tanto en tecnología solar como eólica.

Sin embargo, a pesar de lo impresionantes que son tales logros, Alemania enfrenta elecciones energéticas conflictivas, y ninguna tanto como aquella por el futuro de 17plantas de energía nuclear, algunas antiguas y proclives a las fallas, que proporcionan casi una cuarta parte de la electricidad del país. Su destino ha sido uno de los pocos temas emocionantes en la campaña para las elecciones federales el 27de septiembre.

En 2000, una coalición anterior del Partido Social Demócrata (SPD) y los Verdes decidió prohibir la construcción de nuevas plantas de energía nuclear y eliminar gradualmente las existentes para 2022. Eso puede cambiar pronto si la Unión Demócrata Cristiana (CDU), encabezada por la Canciller Angela Merkel, puede formar un gobierno con los liberales Demócratas Libres (FDP). Merkel prometió extender la vida de algunas plantas nucleares hasta por 15 años; el FDP está a favor de construir nuevos reactores.

Una razón para mantener los reactores activos es dinero. Las plantas de energía nuclear son sumamente caras de construir, pero luego su manejo es relativamente económico. Christopher Kuplent, del Credit Suisse, un banco de inversiones, estima que las empresas de energía alemanas podrían generar ganancias extras de 25 mil millones de euros (US$ 36 mil millones) previo a los impuestos si es que no tienen que apagarse. Los precios de la electricidad en Alemania -que están entre los más altos de Europa- probablemente también bajarían. Eso agradaría a las grandes empresas, las que han estado haciendo presión para que se extienda la vida de las plantas.

Claudia Kemfert, del DIW, un instituto de estudios de Berlín, sostiene que si se mantienen funcionando las plantas nucleares, se compraría tiempo y se produciría el dinero necesario para que el país aumente la proporción de la energía que proviene de fuentes renovables. Si a las compañías de servicios se les permitiera manejar las plantas nucleares por más tiempo, probablemente tendrían que compartir sus ganancias, quizás mediante el pago de un impuesto a las utilidades inesperadas o aceptando financiar inversiones en energía renovable, indica Kuplent.

El argumento económico puede que tenga sentido, pero será difícil de vendérselo a una ciudadanía escéptica. La oposición a la energía nuclear se endureció no hace mucho. Una encuesta en febrero encontró que casi el 60% de los consultados quería dar marcha atrás o retrasar la eliminación gradual. Pero una más reciente en julio, exactamente después que un accidente cerrara la planta de Krümmel por segunda vez en dos años, mostró un agudo vaivén: el 31% de los alemanes quería que se mantuviera la eliminación por fases y otro 32% quería que se acelerara. Sólo el 17% pensaba que la nación debía continuar en el campo nuclear.

La política intrincada de la gran coalición saliente también ha jugado su rol en desanimar el apoyo ciudadano. Sigmar Gabriel, del SPD, ministro del Medio Ambiente, ha utilizado su cargo para hacer campaña contra la energía nuclear. El personero acusa a Merkel de ser "irresponsable" y ha dado a conocer una serie de revelaciones, por ejemplo, sobre fallas de seguridad en Asse, un sitio de almacenaje de desechos nucleares, y la condición permeable de Gorleben, una cúpula de sal destinada a albergar los desechos de alto nivel por miles de años.

A pesar del calor del debate, la extensión de las plantas nucleares postergaría la difícil elección por sólo una década a lo sumo. Más o menos la mitad de su energía proviene de la quema de carbón, un productor prolífico de gases de invernadero. Incluso con el crecimiento de la energía renovable, la naturaleza intermitente del sol y el viento significa que estas fuentes no pueden reemplazar a la energía nuclear sin inversiones costosas en almacenaje y transmisión de energía. Reemplazar las plantas nucleares por plantas activadas por carbón parece igualmente improbable.

Para mantener las luces encendidas, Alemania puede que tenga que escoger finalmente entre no lograr sus objetivos de reducir los gases de invernadero o estar más en deuda con Rusia por el gas natural. Ese debate podría volverse radiactivo.

Una razón para mantener los reactores activos es dinero. Las plantas son muy caras de construir, pero luego su manejo es relativamente económico.